sábado, 30 de mayo de 2015

Next Corea | Capítulo 5: Palacio Gyeongbokgung

Dejando ya atrás nuestras visitas al Museo Nacional y a Myeongdong, al día siguiente tocaba ir a otro de los lugares más emblemáticos e históricos, el palacio Gyeongbokgung, un sitio turístico muy típico para cualquier viajero que visite Seúl.


Pero antes de llegar a nuestro principal objetivo nos desviamos para visitar otro lugar que teníamos en el punto de mira y no andaba muy lejos de la zona por donde nos movíamos, la aldea de casas tradicionales conocida como Bukchon Hanok Village. Por lo que tocaba callejear, eso que tanto hicimos durante todas nuestras excursiones. No sabíamos muy bien donde se situaba, pero una vez llegamos a la zona empezamos a seguir carteles y a buscar la zona más popular de estas casas.

Una vez allí, momento fotos, vídeos y disfrutar de una curiosa vista, ese contraste entre una calle de casas tradicionales adornada en el fondo con altos edificios y, como siempre, la Torre de Seúl visualizándose a lo lejos.


Se acabó la mini visita y era momento de continuar con nuestro principal objetivo, así que seguimos callejeando y siguiente indicaciones, que ayudaban bastante. Ya en la entrada del palacio impresionaba mucho ver esas grandes puertas que estaban acompañada de su correspondiente guardia real, caracterizada como algunas de las épocas más antiguas del palacio, incluso llevaban una falsa barba para completar el conjunto. Ahí permanecían muy quietos mientras los visitantes y turistas del palacio posaban junto a ellos para hacerse una foto de recuerdo.


Nada más entrar por esa primera puerta, que era de libre entrada, te encuentras un espacio bastante grande y vacío, como si fuera un especie de descampado entre muros, pues todavía había que seguir cruzando puertas, y para la siguiente ya había que comprar la entrada que salía, si no recuerdo mal, por unos 3000 wons


Dicho y hecho, ya podíamos pasar y recorrer todo ese inmenso terrero de palacio. Era muy grande, más de lo que había imaginado que sería visitar este lugar. Parecía que no acababa nunca, y estaba dividido por diferentes zonas, siendo la principal la de las casas que podían verse desde fuera, aunque no pasar, y luego otra gran zona de campo, con vegetación, arboles, un lago, el lugar donde estaban las famosas vasijas de kimchi, agua, etc. Además de disponer de un museo, muchas estatuas, y un sinfín de cosas que probablemente nos dejamos sin ver. Eso sí, mucha gente, siempre lleno de turistas en todos los rincones.


Casualmente en este lugar nos acabamos encontrando a un español que estaba estudiando desde hace muy poco en Corea y estaba como nosotros haciendo un poquito de turismo por la zona, no imagináis la alegría que conlleva encontrarte con alguien de tu tierra a 10.000 kilómetros de ella.

Pero como siempre digo, mejor que explicar todo esto es vivirlo y perderte visitándolo libremente, pues nada tiene que ver que te lo cuenten, a estar allí presente y descubrirlo por ti mismo.






Vídeo del capítulo 5:

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